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Hace seis años atrás tuve mi primera experiencia con el Ayahuasca en la ciudad de Lima, lejos de la tranquilidad de la selva. Este encuentro con el brebaje sagrado de los indios amazónicos cambió mi vida, marcó un hito en mi propia historia. Existe un antes y un después. Ahora, años después, no deja de sorprenderme el poder transformador y sanador que conlleva su utilización.

Pertenezco al grupo de aquellos convencidos que sienten como esta ancestral medicina utilizada eventualmente dentro de un contexto adecuado, puede ayudar a evitar en nuestra acelerada sociedad, toda una serie de enfermedades de origen psicosomático, resultado de frustraciones, dolores y bloqueos generados en un espíritu inevitablemente vulnerable. Dichas cargas tienen una manifestación más sólida a nivel corporal.

El Ayahuasca, nos permite realizar una limpieza a nivel físico de estos sentimientos alojados corporalmente y a nivel psíquico permite al cuerpo y al espíritu realizar una limpieza, cambiar hábitos de vida, entender el sentido de nuestros actos y los verdaderos motivos escondidos detrás de la razón.

Este trabajo es el resultado de varios años de auto-experimentación, en algunos meses muy intensa, viajando por diferentes comunidades, conociendo y tomando el ayahuasca con curanderos antiguos, aprendiendo, entendiendo su manejo interno y sobre todo, respetando su conexión espiritual con ese mundo místico que se abre cada noche de sesión.

En el año 1999 iniciamos un proyecto de Investigación llamado Ayahuasca-Wasi, realizando Seminarios de Evolución Personal basados en la ceremonia ritual del Ayahuasca, los cuales reflejan resultados sorprendentes como una de las terapias alternativas más prometedoras en el campo de la Psicología Transpersonal. www.ayahuasca-wasi.com/espanol/

El Ayahuasca es una medicina, es vista y sentida de esta manera por miles de comunidades que han podido experimentar sus beneficios. En nuestra sociedad contemporánea, estamos constantemente sometidos a tensiones, frustraciones, traumas, dolores, presiones laborales, en forma tan constante que ya no logramos recordar otra manera de sentir.

El Ayahuasca permite darnos ese momento intenso de reflexión y permitir soltar esa carga, nos da el valor para vernos desnudos, indefensos y sensibles.

Espero que disfruten leyendo este libro y si el destino lo permite, experimenten algún día el encuentro iniciático con la liana sagrada de nuestros antepasados.

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