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El Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) es una liana de la selva que crece en toda la hoya amazónica desde Colombia hasta Perú, Bolivia, Brasil y las Guyanas. Es conocida y reverenciada por todas las tribus indígenas como una “planta maestra” y constituye el fundamento de su medicina tradicional.

El Ayahuasca es cocinada junto con las hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis), dando un brebaje o bebida sagrada de carácter psicoactivo que se ingiere en una ceremonia ritual indígena de reflexión y limpieza. Este brebaje, denominado también Ayahuasca ha sido utilizado desde hace más de 5,000 años por los shamanes del Amazonas como un camino para obtener la expansión de la consciencia.

El término Ayahuasca deriva de las palabras quechuas “aya” que quiere decir muerto y “huasca” que quiere decir soga o liana. Esto se traduce como la soga de los muertos o la liana de los muertos, y es considerada una bebida utilizada por los iniciados para comunicarse con el mundo de los espíritus.

A lo largo de toda la cuenca Amazónica recibe diferentes denominaciones según la región. En Ecuador se le denomina “natema”, en Brasil es conocida como “jurema”, “chá” o “daime” y en Colombia como “yagué”.

En la selva peruana es conocida como “Ayahuasca” y llamada popularmente como “purga” debido a sus efectos eméticos y de limpieza. Como afirma Jacques Mabit, director del Centro de Rehabilitación de Toxicómanos – Takiwasi, “Esta preparación se llama comúnmente la ‘purga’ porque produce una intoxicación controlada permitiendo limpiar el ‘cuerpo-mente’.” ( ”El cuerpo como instrumento de la iniciación shamánica”, Dr. Jacques Mabit. Artículo sin publicar.)

USO TRADICIONAL Y CONTEMPORÁNEO

El Ayahuasca y su contexto ritual se extiende por prácticamente toda la hoya amazónica; incluso tribus extremadamente alejadas manifiestan un conocimiento profundo del uso del Ayahuasca.

Este brebaje es considerado como el fundamento de la conexión mágico-espiritual de más de 75 etnias de la Alta y Baja Amazonía. ( ”Breve informe sobre la Ayahuasca”, Dr. Josep Ma. Fericgla. Artículo publicado en Internet.)

Se consume entre otros, para diagnosticar, curar enfermedades y disfunciones en general, para tomar decisiones importantes, para pedir consejo a las divinidades, para resolver conflictos personales -entre familias y entre tribus-, para comunicarse con los espíritus de la naturaleza, para ejercer sus capacidades adivinatorias y elucidar misterios, robos, desapariciones, para saber si tenemos enemigos, conocer la infidelidad del cónyuge, reforzar la actividad sexual, etc.

También es utilizada en forma negativa como medio para realizar un daño o dolencias a un enemigo, dirigiendo embrujos y energías negativas -”virotes”- durante el trance extático.
El brebaje del Ayahuasca constituye la clave del conocimiento empírico de todo el saber médico tradicional de la Amazonía, el cual es utilizado principalmente para fines terapéuticos y rituales.

El Ayahuasca ha tomado vigencia en el mundo contemporáneo a través de su uso como sacramento dentro de algunas religiones alrededor del planeta establecidas bajo un sistema de espiritualidad mística, basadas en la experiencia inmediata de lo numinoso, dejando de lado los dogmatismos y actos de fe típicos de las antiguas religiones.

El Santo Daime, que significa “dar santidad”, es una religión originaria del Brasil producto de la combinación entre la religión cristiana y las prácticas del Shamanismo amazónico, el cual utiliza el Ayahuasca, al que denominan “daime”, como su sacramento. El Santo Daime actualmente cuenta con más de 20,000 seguidores denominados daimistas y mantiene centros en los Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y Japón entre otros.

Actualmente existen 22 grupos religiosos reconocidos que utilizan el Ayahuasca como sacramento dentro de su religión. Es considerada sagrada, como la sangre y el espíritu de Cristo. Entre las principales están el Santo Daime, la Uniao do Vegetal y A Barquiña.

“El Ayahuasca no ha sido incluido en ninguna lista de substancias prohibidas en aras de su uso religioso (gracias a que no genera ningún tipo de dependencia ni toxicidad), con lo cual las religiones del Ayahuasca, al igual que las iglesias del peyote, se sitúan en cierta forma en la cabeza del movimiento mundial en pro de una liberalización del consumo de substancias psicótropas.” ( ”El peyote y la ayahuasca en las nuevas religiones mistéricas americanas”, Dr. Josep Ma. Fericgla. Artículo publicado en Internet.)

EXPLICACIÓN QUÍMICA

Existe una variedad de maneras de preparar el brebaje Ayahuasca dependiendo de la zona geográfica. Varían las cantidades a utilizar, los recipientes, la manera de conservar la liana entre su recolección y su cocción, la intensidad y duración de la cocción, los agregados adicionales a la pócima, así como el modo de conservación del brebaje.

Su preparación consiste básicamente en cocer por más de diez horas la combinación de dos plantas: el tronco de una liana llamada Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) con las hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis).

Durante el proceso de cocción, una plétora de compuestos químicos de ambas plantas entran en infusión. La planta del Ayahuasca contribuye principalmente con tres alcaloides generalmente conocidos como B-carbolines, llamados Harmina, Tetrahydroharmina y en un menor grado Harmalina. En cambio, las hojas de Chacruna contribuyen con grandes cantidades de Dimetiltriptamina, o simplemente DMT.

De los cuatro principales alcaloides contenidos en el brebaje, el DMT es el principal responsable de los efectos de la mareación.( Nombre que se le da a la sensación de encontrarse bajo los efectos psicoactivos del brebaje.) Cuando se ingiere DMT por vía oral, éste no produce efecto alguno ya que es completamente destruido (oxidado) en los intestinos por una enzima llamada Mono amino Oxidase (MAO), la cual se encuentra en nuestro organismo y destruye al DMT antes que éste llegue al sistema circulatorio y al cerebro.

Lo que es realmente extraordinario acerca de la preparación de este brebaje es como en una perfecta y simple preparación logra combinar DMT, con los B-carbolines del Ayahuasca. Estos componentes, la Harmina y Harmalina son inhibidores de la enzima Mono amino Oxidase (MAO). Esto quiere decir que inhiben la producción de la enzima MAO la cual es responsable de controlar el nivel de ciertos químicos de cerebro llamados “amines”, entre ellos los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. La enzima MAO controla el nivel a través de la oxidación. De esta manera ésta enzima protege al cerebro de recibir sobredosis desestabilizantes de amines a través de la comida.

Lo increíble en este brebaje es que la Harmalina inhibe a las enzimas a destruir el DMT permitiendo que entre en el torrente sanguíneo y lleguen al sistema nervioso central del cerebro.

Los efectos psicoactivos del Ayahuasca se deben al Dimetiltriptamina (DMT), sustancia que segrega nuestro propio cuerpo y que es la responsable de los sueños nocturnos. Según los curanderos la Chacruna es la responsable de “pintar las visiones” mientras que la Ayahuasca es la que enseña detrás de las visiones.

Todos los investigadores se preguntan: cómo es que los indígenas sin ninguna formación académica, sin ningún acceso a tecnología de laboratorio, han logrado encontrar la conexión entre las propiedades químicas del Ayahuasca y la habilidad de permitir la activación de una sustancia psicoactiva (DMT) contenida en otra planta, cuyos efectos no podrían ser descubiertos bajo un consumo aislado.


INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

El Ayahuasca constituye un reto intelectual para nuestra época.

Hoy en día se puede encontrar mucha información de carácter científico sobre el Ayahuasca. Pero después de pasar por un periodo prolongado de observación y auto-experimentación en medio de la selva peruana, uno se va dando cuenta que la base científica en donde se apoyan algunas de las investigaciones es errónea e incompleta. Uno de los mayores problemas en el abordaje científico es que los estudios adolecen de la riqueza de la observación directa en las condiciones naturales.

De manera general, los estudios sobre el Ayahuasca no abarcan mas allá del marco botánico o fito-químico y a veces socio-antropológico. Pocos son los científicos que hayan intentado enfocar este fenómeno in situ y hayan procedido a auto-experimentaciones respetando el contexto muy particular de las prácticas del Ayahuasca.

Sin embargo, el Ayahuasca requiere un proceso de in-formación en el sentido etimológico del término. La información no puede ser recogida desde fuera sino, procede desde el interior del sujeto. Por consiguiente, una investigación que descarta la auto-experimentación se corta de hecho de la principal fuente de datos y reduce el valor de las hipótesis así formuladas.

Como afirma Jacques Mabit “al momento que el curandero y el paciente están bajo los efectos del Ayahuasca, esa discontinuidad artificial se disuelve y la separación analítica del observador pierde validez. El Ayahuasca hace al ayahuasquero y viceversa. Del mismo modo que la danza nace con los movimientos del bailarín, éste cesa de ser bailarín cuando cesa la danza. Se extinguen juntos y ya no hay ni bailarín ni danza.” ( ”Ayahuasca: aproximación contemporánea a una terapéutica ancestral”, Jacques Mabit. Articulo sin publicar. 1992)

En otras palabras podemos observar que el Ayahuasca y el ayahuasquero son inseparables al realizar una investigación y proceder en forma separada desmerita toda investigación.

Por otro lado, en experimentos con los componentes puros se requiere de dosis de 300 a 500 Mg. de alcaloides (harmalina o tetrahidroarmina), para conseguir un efecto mínimo (“Psychomimetics, clinical and theorical considerations: Harmine, Win- 2299 and Naline”, Pennes H.H & Hoch P.H., 1957, Amer. Jour. Psychiatr. pg. 887-892) mientras que el uso del preparado Ayahuasca por los curanderos sólo necesita dosis de 19 a 30 Mg. de esos mismos alcaloides (“Psychotropic properties of the harmala alkaloids”, Claudio Naranjo. Public Health Service Publication.,1967), lo que sugiere posibles efectos cinegéticos en la combinación empírica del brebaje.

Estamos de acuerdo con que el brebaje constituye un elemento indispensable y clave de la técnica curativa pero al mismo tiempo intervienen muchos otros elementos que condicionan el efecto de los resultados y un estudio sobre el Ayahuasca que no los contemple resulta completamente errado.

Por una parte tenemos el abordaje de la fitoquímica, la farmacología y la botánica, las cuales pretenden actuar de forma objetiva centrando su atención en la sustancia, en el brebaje y en la materia prima. Por el otro lado los antropólogos, etnólogos y sociólogos se fijan primordialmente en el contexto cultural, buscando ante todo explicaciones en la dinámica social.

En ambos casos, al intentar reducir la realidad al campo de observación que es competencia de dicha ciencia, la realidad se vuelve incompleta. No se pueden utilizar representaciones estáticas para señalar una realidad dinámica. Aquí, observador y observado se confunden, sujeto y objeto son uno.

Los autores que se someten a la auto-experimentación son los más interesantes de consultar acerca del Ayahuasca ya que nos pueden mostrar un enfoque desde “dentro”. Aún así, en las investigaciones consultadas, me he dado con la sorpresa de que menos del 10 por ciento se basa en una auto-experimentación y dentro de esa muestra, menos de la mitad afirma haberlo experimentado más de 3 veces. Me atrevería a decir que esa actitud responde más a una respuesta personal evasiva hacia la auto-experimentación que a una actitud científica sincera, una especie de coartada personal cuyo fin es ahorrarse la auto-experimentación.

Existen una serie de investigaciones científicas realizadas en los últimos años, las cuales han aportado algunas conclusiones importantes. Podemos citar algunas:

En 1995 el psiquiatra Dr. Ch. Grob de la Universidad de Los Angeles, EEUU junto con el farmacólogo Dr. J, Callaway, de la Universidad de Kuopio, Finlandia, realizaron trabajos de investigación en Brasil.
En 1992 y 1997 el Dr. Josep Ma. Fericgla y su equipo de colaboradores realizó investigaciones en la selva ecuatoriana.

Desde hace 10 años hasta la actualidad funciona en la selva norte del Perú el centro Takiwasi, dirigido por el doctor francés Jacques Mabit, dedicado al tratamiento de toxicómanos basado en los efectos del Ayahuasca.

Investigaciones llevadas a cabo por el Dr. D. McKenna y el Dr. Metzner en la selva Amazónica e investigaciones de farmacodinamia del Ayahuasca en la Fundación de Neuropsicología del Hospital de Sant Pau, en Barcelona.

En base a estas diversas investigaciones podemos afirmar acerca del efecto fisiológico del Ayahuasca sobre el cuerpo humano lo siguiente: la nula hepato-toxicidad de este compuesto vegetal.

El consumo de Ayahuasca dentro de un contexto controlado carece de efectos secundarios, no es adictiva y no muestra ningún síndrome de abstinencia, es decir la gente no muestra ningún síntoma de carencia cuando deja de consumirla.

El uso de las sustancias psicotrópicas en el marco ritual, con las precauciones de la iniciación, no induce jamás una dependencia o una adicción.

Como afirma Josep Ma. Fericgla, experto español en terapias con enteógenos , “…tras miles de años de su consumo en la Amazonía no existe ni un solo registro de uso indebido, de intoxicaciones o accidentes a consecuencia de su utilización. No ha habido casos de abuso o adicción a esta sustancia, no es tóxica, no genera dependencia y no hay un solo caso de delincuencia asociada a su consumo.” (“Breve informe sobre la Ayahuasca”, Dr. Josep Ma. Fericgla. Artículo publicado en Internet.)

Por más que contenga un componente psicoactivo, el Ayahuasca no puede ser considerado y condenado como una droga clásica de efectos adictivos y negativos. Por el contrario, debemos observar que su consumo no se da nunca dentro de un contexto recreacional o lúdico. La norma de su utilización la coloca dentro de un contexto ritual controlado de características sagradas, espirituales y terapéuticas que nos llevan a un proceso de introspección profunda que revela vivencias tanto agradables como reprimidas, por lo que el uso dentro de un contexto recreacional, lúdico o compulsivo es inadmisible.

La enorme mayoría de personas que la consumen, pobladores indígenas, chamanes, curanderos, psicólogos, terapeutas, pacientes toxicómanos, buscadores espirituales, religiosos e interesados en general, no consideran esta planta como una droga, sino como una herramienta para la introspección, la meditación, la terapia, la limpieza interior, la autoexploración o como sacramento.

Cabe resaltar además que el sabor del brebaje no es agradable, lo cual aleja a todo aquel que se acerque fuera del contexto adecuado.

No se ha registrado ningún accidente, muerte o locura por sobredosis, pero se recomienda mucha prudencia en su manejo y que el consumo sea dirigido por un experto en la materia (maestro ayahuasquero o shamán), ya que la dificultad radica en el control y manejo de los estados modificados de consciencia a los que se accede.

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